domingo, 12 de mayo de 2013

Esclavos de los dioses

Esclavos de los dioses es mi cuarta novela. Aunque la idea rondaba desde hacía décadas, concretamente desde que leí las Crónicas Marcianas. Fue una novela que me marcó de manera muy profunda, además de generarme infinidad de ideas, una de ellas es el germen de ésta. En aquellos tiempos no era más que un adolescente, pero la idea quedó ahí pendiente de que llegara el momento, y ése momento es ahora.

Puede que haya lectores que entiendan que dejo ideas a lo largo de sus páginas sin desarrollar, lamento si esto molesta, pero era una de mis intenciones al escribir. Siempre me ha parecido que las grandes obras de la ciencia ficción como la ya citada, no se pierden explicándolo todo, sino que dan un margen al lector para que vaya más allá, de uno de esos márgenes surge ésta, así que pretendo ser fiel a esa idea y no explicarlo absolutamente todo, cada uno que lea y entienda lo que quiera.

Como con todas mis obras anteriores he disfrutado mucho escribiéndola, pero ésta en particular me ha permitido viajar a otra época, a mi infancia tardía y al principio de mi adolescencia. Una época para mí especial en el que la ciencia ficción se convertía en casi la única realidad.

Desde hoy es vuestra, mis lectores.

Puedes comprarla aquí: http://www.amazon.es/Esclavos-de-los-dioses-ebook/dp/B00CR1GSH4/ref=sr_1_1?s=digital-text&ie=UTF8&qid=1368426312&sr=1-1&keywords=esclavos+de+los+dioses

viernes, 22 de marzo de 2013

MORGELLONS TOWN

Se podría decir que existen las personas que creen en las casualidades y las que creen en las causalidades. No sabría en cual de ellas estaría yo, pero lo que sí sé es que Morgellons Town nace fruto de la casualidad.
                Porque casualidad es sintonizar un programa radiofónico nocturno en una noche de insomnio que comente noticias acerca del síndrome de morgellons. Casualidad disfrazada de inspiración es que al hilo de dichas informaciones y con muchas horas de noche por delante se diseñe una historia con el trasfondo de dicha enfermedad. Y casualidad es que pocos días después en una revista me encuentre una información acerca del mismo síndrome que me ayuda a completar la historia diseñada algunas noches antes.
                De tal manera que la casualidad tiene que impregnar la historia de Morgellons Town. La casualidad o causalidad, eso que lo decida cada lector.
                La historia se desarrolla casi por completo en una pequeña localidad de Nuevo Méjico. Esto es así básicamente porque la historia lo requiere y porque la sempiterna presencia en la zona de Rooswell puede añadir argumentos a la historia. O no. Nunca se sabe. De paso me servía para recrear escenarios habituales de las películas de terror de serie B de los años ochenta.
                Reconozco sin pudor que el padre e hijo protagonistas de la historia están inspirados en los personajes de LA CARRETERA, posiblemente la novela que más me ha marcado en los últimos años. Del resto destacaría al ex agente de la CIA, de quien creo que da para una novela propia. Quién sabe.
                Sobre el final que obviamente no voy a desvelar, sólo diré que me encanta escribir finales felices, lo siento, aunque como lector los odio, a la hora de escribir me encariño en exceso con los personajes y me cuesta hacerles sufrir más de lo necesario, aunque soy consciente de que en algún momento tendré que cambiar la dinámica. No sé si esta ocasión es la buena o no. Tendrán que leerla para descubrirlo. Sólo diré que el culpable de este desenlace es mi perro. Ya que llegado el momento de resolver la historia decidí salir a pasear con él una fría noche de invierno, y por circunstancias de la vida dicho paseo, me hizo visualizar el final contrario al que tenía diseñado, me encandiló de tal manera ésta nueva opción que es el que aparece finalmente escrito.
                Por último he de reconocer que esta novela es la que menos me ha costado escribir hasta ahora, si Stephen King dice que las historias están escondidas y los escritores únicamente las encontramos, puedo aseverar que ésta salió de su escondite por si sola.
                Ojalá los lectores disfruten con ella tanto como lo hice yo escribiéndola.Comprar

martes, 20 de noviembre de 2012

Asesinato en la casa rural


Cuando terminé de escribir Extinción, me topé con un problema (bendito problema), no podía parar de escribir, de hecho tenía en mente desde algún tiempo atrás la historia que quería contar, he de decir que mentalmente la tenía bastante avanzada, sin embargo había algo que no terminaba de ver claro, y no era otra cosa que cuando pensaba en ella, me salía algo muy parecido a Extinción y no era eso lo que quería hacer, no me apetecía pasarme otros cinco o seis meses volviendo a escribir lo mismo.

Así que decidí llevar a cabo otro reto, si en el caso de primera novela el objetivo era ser capaz de acabarla, había que subir un peldaño más. Ahora debía ser capaz de escribir otra novela, todo lo opuesta que fuera capaz a la primera, así que decidí que fueran los mínimos personajes posibles, en un único escenario y en un espacio de tiempo lo más corto posible. Así surgió Asesinato en la casa rural.

Por lo general no me agradan demasiado las novelas de Agatha Christie, así que en contra de lo que se pueda pensar, no surge de ahí esta novela. Siempre me han gustado mucho más las series del estilo SE HA ESCRITO UN CRIMEN, series en las que el asesinato diario no se toma demasiado en serio, lo importante es cómo se llega a descubrir al culpable, por lo general con un pequeño detalle que en apariencia no tiene mucha importancia para el espectador/lector.
De nuevo tuve que sacar tiempo de donde pude, en este caso que gran parte de la novela está escrita en los AVE y en hoteles, aprovechando mis viajes de trabajo. La escribí de una forma mucho más pausada que Extinción y dediqué mucho más tiempo a su revisión. También he de reconocer que me preocupé mucho más por trabajar la prosa y el estilo que en la ocasión anterior, aunque no soy capaz de reconocer si mereció la pena o no.

Ahora que ya están las dos a la venta en Amazon, parece que funciona mucho mejor ésta que Extinción, aunque es pronto para decirlo, por mi parte no tengo preferencias sobre una y otra, son parte de mi, el que quiera ver que una puede ser más personal que otra, se equivoca, o al menos eso quiero creer.
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sábado, 17 de noviembre de 2012

EXTINCIÓN, zona zero zombie

Muchas veces me han preguntado por qué escribí esta novela de zombis. Me es dificil explicar el momento exacto en el que decidí hacerlo. Supongo que es un germen que llevaba dentro de mi, que fue creciendo desde mi adolescencia. Fueron unos años en los que consumía películas de terror casi sin pausa, creo en la posibilidad de que hubiera días en los que no comía nada, me alimentaba de películas baratas, de serie B de terror.

Entre ellas hubo una que quedó grabada en mi de una manera muy especial, no fue otra que LA NOCHE DE LOS MUERTOS VIVIENTES de George A. Romero. Su sencillez, su estilo narrativo y su realismo sin apenas efectos especiales, me causaron un efecto como pocas otras películas lo habían hecho hasta entonces. Pocas, por no decir ninguna otra película de muertos vivientes me ha parecido que hayan estado a la altura de ésta.

Muchos años más tarde aparecieron los famosos comics de LOS MUERTOS VIVIENTES y la serie inspirada en estos. Juntos consiguieron volver a poner de moda, más que nunca, los zombis. Pero me faltaba algo, nadie me había contado como yo deseaba el por qué y el cómo se inicia una pandemia zombi. Éste fue el motivo por el que comencé a escribir esta novela allá en el mes de enero de 2012.

No era la primera vez que comenzaba a escribir una novela, otras veces lo había hecho, pero nunca llegué a concluirlas, por lo que mi principal reto era acabarla. Contar el inicio zombie y ser capaz de acabarla.

Durante meses saqué tiempo de donde pude para ir escribiéndola, la mayoría de las veces robaba tiempo al sueño. Pero mereció la pena, al menos para mí, fui capaz de concluirla, ése día me sentí por primera vez escritor

Lo que vino después ya es historia. Envié el manuscrito a todos los agentes literarios que pude, así como a diferentes editoriales, unos pocos se dignaron a contestar amablemente para informarme que no estaban interesados, la mayoría ni contestó, alguno incluso quiso cobrarme sólo por el hecho de leerlo. Sí hubo una pequeña editorial que se mostró interesada en publicarla, pero ya había tomado la decisión de autopublicar así que preferí terminar mi segunda novela y experimentar con esta la autoedición.
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